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Manual básico de cultivo indoor

Con esta breve guía de cultivo de interior pretendemos que los cultivadores principiantes se familiaricen con algunos conceptos ligados a la horticultura técnica doméstica.  A menudo nuestros clientes tienen muchas dudas al iniciar un cultivo de interior, esperamos os sea de ayuda.

Lo primero que debes hacer al iniciar un cultivo de interior es tomar medidas de la superficie que vayas a cubrir con tus plantas.  En función de esta necesitarás un equipo de iluminación de mayor o menor potencia o quizá varios equipos.

La iluminación en cultivo de interior es el factor que mas determina la producción final. A mayor luz disponible, crecimiento mas rápido y floración mas abundante.  En principio, por cada metro cuadrado de superficie bastaría un equipo de 400W, siendo más abundante una cosecha con un equipo de 600W para esa misma superficie de un metro cuadrado.

Este equipo de iluminación genera calor en la habitación de cultivo,  por eso necesitamos renovar el aire para enfriarla.  Para ello utilizamos dos extractores de aire, uno de entrada y otro de salida.  Es fundamental que el extractor que utilicemos para la entrada se suministre de aire frío directamente de la calle.  No vale dejar la ventana abierta ni soluciones similares.  Coloca siempre los tubos de aire sin pliegues y lo mas recto posible, de manera que el aire no tenga que recorrer tramos innecesarios en el tubo que resten potencia al extractor.

Mientras la bombilla calienta el aire de la habitación, este asciende por temperatura, acumulándose en la parte más alta del cultivo.  Por eso colocamos la salida de aire en ese punto, en el centro de la habitación, encima de los focos.

La temperatura y la humedad relativa del aire en el cuarto de cultivo determinan la alimentación, desarrollo, crecimiento y floración de las plantas.  Es importante que ambas sean homogéneas en toda la sala, ya que a distinta temperatura y humedad las plantas se alimentan y crecen de distinta manera. Por eso colocamos ventiladores en la sala de cultivo, para que mezclen el aire y tanto temperatura como humedad sean iguales en cualquier punto de la habitación.

La temperatura ideal del cuarto de cultivo es de 24ºC, especialmente en crecimiento. En floración puede ser más alta, pero no por encima de 28ºC.  En cuanto a la humedad, empezamos con un porcentaje alto, en torno al 80% y lo vamos rebajando paulatinamente hasta acabar en un 40% en la última semana de floración.  La extracción y ventilación bajan la temperatura de la habitación pero también la humedad. Por eso es conveniente contar con un nebulizador que aporte humedad al ambiente, a ser posible regulado con un higrostato. De igual manera, es importante un termostato para los extractores.  Una habitación con temperatura y humedad correctas y lineales a lo largo del día proporciona un ambiente perfecto a las plantas en el que se desarrollan sin estrés.

Durante la fase de crecimiento,  daremos dieciocho horas de luz y seis de oscuridad a las plantas, pasando en floración a doce de luz y doce de oscuridad.  Tan importante es la luz directa sobre la planta con el foco encendido como la oscuridad absoluta cuando este se apague.  Por eso comprobad que no haya ningún punto de luz dentro de la habitación estando el foco apagado, ya que os perjudicaría seriamente la floración.  Esto se debe a que la planta florece por fotoperiodo (excepto las automáticas), necesita al menos doce horas de oscuridad total para florecer y es sensible a cualquier luz en la habitación con el foco apagado.

Recomendamos a nuestros clientes noveles que comiencen cultivando en tierra por su menor coste inicial y por permitir un mayor margen de error al cultivador.  Es importante adquirir un sustrato de calidad, con buena retención de agua y oxigenación. Así las raíces pueden crecer y transportar los nutrientes a la planta con mayor facilidad.  Una capa de arlita en el fondo de las macetas mejora el drenaje y la oxigenación del sustrato.

Un error muy común en los cultivadores principiantes es abusar del riego durante los primeros días del crecimiento.  Recuerda que solo se debe regar cuando la parte superficial de la maceta se haya secado.  Si dejamos que el sustrato se seque un poco, las raíces crecen con más fuerza en busca de agua.  Como empezamos nuestro cultivo con una humedad alta, la planta no demanda gran cantidad de agua a las raíces, por lo que puedes mantener el sustrato seco más tiempo.

 

Exceso de fertilizantes

Esta planta sufrió exceso de fertilizante.

 

En cultivo de interior no queremos plantas excesivamente grandes.  Dado que el foco es un punto fijo de luz, este solo ilumina eficientemente plantas de máximo cincuenta centímetros.  Las hojas que dejan de recibir luz suficiente para hacer la fotosíntesis amarillean y caen.  Por eso es importante no prolongar en demasía el ciclo de crecimiento.  Durante las dos primeras semanas de floración la planta crece tanto o más que en el periodo vegetativo.  De hecho las variedades sativas prolongan su crecimiento durante buena parte de la floración.

Es necesario fertilizar la tierra, especialmente durante la floración de la planta.  A medida que se desarrolla demanda mayor cantidad de nutriente, así que no tengas prisa por abonar al principio, especialmente si dispones de buen sustrato para horticultura adquirido en un growshop.  ¡Ojo con los sustratos de vivero o de los chinos!

Los fertilizantes pueden ser orgánicos, minerales o biominerales.  Los orgánicos se elaboran a partir de seres vivos (melazas de azúcar, extractos y descomposiciones de plantas, algas…)  Son más caros que los minerales y se añaden al riego con mayor frecuencia, lo que encarece su uso un poco más.  Pese a su mayor coste presentan ventajas como son el sabor que dejan en el producto final (bastante mejor que si usamos minerales), el amplio margen de ph en el que la planta asimila los nutrientes (5.0/6.5) y el hecho de que son productos naturales que respetan el medio ambiente.  La gran mayoría de estos nutrientes están pensados para cultivar en tierra y solo algunos son útiles en coco e hidroponía.

Los fertilizantes minerales son por el contrario más baratos y se aplican normalmente con menor frecuencia que los orgánicos. Son básicamente minerales (nitrógeno, fósforo, potasio…) mezclados con agua.   Si te decides por los minerales es necesario que dejes de fertilizar una semana o diez días antes de cosechar, regando abundantemente con agua con el ph ajustado y si quieres, con algún producto para finalizar la floración (Final Solution, CannaFlush…).  Si dejas restos de fertilizante mineral en la planta el producto final será difícilmente consumible y potencialmente cancerígeno.  Por otra parte, el uso de los fertilizantes minerales exige controlar la electroconductividad en el agua de riego.

La electroconductividad no es más que la proporción de nutrientes (sales) que tiene el agua que usamos. A mayor concentración de sales, más electricidad conduce la mezcla. Se puede medir en partes por millón (ppm), conductividad eléctrica (EC), factor de conductividad (FC) y total de sólidos disueltos (TSD).  La medida más común es la EC, que se expresa en mili-siemens por centímetro (mS/cm) y en micro-siemens por centímetro (µS/cm).  Un micro siemen por centímetro equivale a mil milisiemen por centímetro.  Según el medidor que adquieras trabajaras con una unidad u otra.

Una concentración de sales óptima en cada fase determina el desarrollo de planta y flores. En crecimiento no debería subir por encima de 1.8 mS/cm, alcanzando en floración valores de hasta 2.2 mS/cm. Sin embargo, cuando criamos variedades sativas es preferible no rebasar 1.8 mS/cm en ningún momento de la floración.  Una concentración de sales inferior al máximo asimilable por la planta en cada ciclo supone un crecimiento más lento y una floración más escasa.

Los fertilizantes minerales se usan principalmente en hidroponía ya que salvo alguna excepción son los únicos que se pueden recircular en el hidro durante una semana incluso, minimizando el trabajo al cultivador.  Por otra parte, si trabajas con orgánicos usa la mezcla que prepares entera.  El sobrante no vale para riegos futuros ya que rápidamente estos fertilizantes se degradan y dejan de ser beneficiosos para las plantas.

Según la variedad que hayas elegido, la floración será diferente en duración. Las plantas indicas son de floración más rápida que las sativas, aparte de ser más fáciles de cultivar.  También existen híbridos de ambas, cruces que se realizan para aportar más producción a una genética, para reducir su tiempo de floración…

Para saber si tus plantas están listas para ser cosechadas puedes guiarte por el color marrón o naranja que van adquiriendo los pistilos al final de la floración.  Un 30 o 40 % de pistilos maduros es suficiente para cosechar.  Otra manera más exacta es emplear un microscopio o lupa para examinar de cerca las flores.  Los tricomas son esas pequeñas glándulas de resina que han plagado tus cogollos durante la floración.  Si los observas detenidamente comprobaras cómo su cabeza se hincha y adquieren un tono ámbar cuando la planta está madura.  Aun así, no te vuelvas loco con el microscopio, puede que alguna de tus plantas este lista y otras aun no.

 

Tricoma maduro

Tricoma maduro

 

Es importante cosechar a tiempo ya que si te pasas la planta pierde porcentaje de thc (tetrahidrocannabinol y gana en otros canabinoides como el cbn (cannabinol) y cbd (cannabidol), resultando un producto más narcótico y menos cerebral.

La limpieza en el cuarto de cultivo es esencial. Limpia la sala y sanea las plantas periódicamente.

¡Feliz cosecha!

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